Debe de haber un lugar cuando dejamos de existir, en el que nada pesa ya.
Un lugar blandito y cálido.
Creo que todos tendemos a ansiar refugiarnos en él cuando la realidad nos abruma tanto que quisiéramos no estar.
Todos, deseamos volver al protector y confortable útero materno.
Un lugar blandito y cálido.
Creo que todos tendemos a ansiar refugiarnos en él cuando la realidad nos abruma tanto que quisiéramos no estar.
Todos, deseamos volver al protector y confortable útero materno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
coméntame