miércoles, 25 de junio de 2014

Être

Debe de haber un lugar cuando dejamos de existir, en el que nada pesa ya.
Un lugar blandito y cálido.
Creo que todos tendemos a ansiar refugiarnos en él cuando la realidad nos abruma tanto que quisiéramos no estar.

Todos, deseamos volver al protector y confortable útero materno.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

coméntame