viernes, 27 de diciembre de 2013

Cuando fui una escritora madurita

"Nunca me ha entretenido demasiado escribir sobre mí, es decir, sobre hechos concretos que han sucedido en mi vida o sobre cómo soy y es la gente que me rodea; total, lo que escribiese ya lo sabría. Siempre me he inclinado más por el alrededor, los pensamientos y sensaciones, las suposiciones, sobre la vida, no la mía en exclusiva.

Decidí escribir un libro, pero porque mi historia es una historia que me gustaría escuchar, así que las razones son varias. Desde luego, ninguna relacionada con esa que dicen de 'en la vida hay que escribir un libro, plantar un árbol y no sé qué mariconada más', aunque tampoco estaría mal, por el rollo novedoso y eso.

He de decir que es mi relato, así todo lo que cuento es real, ya que sale de mí. Con ello no me refiero a que si hubiese habido un narrador omnipresente lo hubiese escrito así, para nada. Recuerdo que lo escribo yo, desde mi recuerdo y mi cabeza, real no quiere decir que ocurriese." 

sábado, 21 de diciembre de 2013

Regalos

Cuando lo aparentemente absurdo es de lo más importante.

Llegué corriendo, huyendo, buscando quién sabe qué, a la cala que nos recomendó aquel chico el verano pasado. La cala a la que no habíamos ido con ellos, la cala en la que nos encontramos con los otros franceses que nos rechazaron.

Miré al mar desde el acantilado.
El mar de Zambujeira: grande, calmado, in
finito, precioso. Zambujeira: importante, significante, perdurable, maestra. Y repentinamente, recordé que todo muere. Mis ojos se llenaron de lágrimas y me invadió una sensación de agradecimiento. Dí las gracias, no sé a qué, no sé a quién. Por todo lo que tengo, todo lo que soy, todo lo que ha muerto y todo lo que morirá. Las gracias por mi vida, mi camino.

No había reparado en que el Ipod seguía sonando, entonces cambió de canción. Apareció una melodía sin letra, totalmente acorde al momento. Curiosa, me dispuse a mirar cuál era. En la pantalla apareció 'Choose your own adventure'.

martes, 17 de diciembre de 2013

De aquí y de allá

El drama, la tragedia, se me antoja como comedia.

Las bases fuertes en las que antes te apoyabas se desmoronan, porque en realidad eran débiles. Es algo que ocurre de una manera progresiva, pero pilla de sopetón, que no sorpresa. El gigante de la realidad me desborda y 'estoy' pequeña frente a él, él mismo me ha ido reduciendo. Maldices creer en las cosas porque éstas después se las arreglan para que no creas en ellas. Lo que actualmente me pesa son aspectos contra los que, en mis épocas de soñadora, quise pensar que podía hacer algo por cambiarlas. ¿Es esto crecer?
Ya no sé qué percepción aplicarle a la realidad para sentirme diferente frente a ella.

Más de una vez he pensado que hay dos tipos de persona, las que tienen miedo a algo que les hace sentirse mal e intentan aplazar el momento del enfrentamiento lo máximo posible y las que sólo quieren que llegue ya el desafío, aunque no le den a las cosas el tiempo que necesitan. Siempre he pertenecido al segundo grupo. Imaginando que el problema es un tiburón y yo estoy en una barca en el mar, primero vería su aleta e intuiría lo que no puedo ver. Sólo intuir, el miedo y otros factores ponen en duda si lo que realmente hay bajo el agua se trata de un tiburón o no, por muy evidente que sea. El animal va acechando y la tensión aumentando, y es en ese momento cuando lo que deseo es que ataque, para saber qué es, cómo me siento y qué puedo hacer en esa situación.

Si hay dos lugares en el mundo en los que me martirizaría vivir serían en la incertidumbre y en la apatía. No digo un tercero, que sería el miedo, porque es ya como un hogar. Al menos el miedo presenta una finalidad adaptativa, puede prevenir el sufrimiento.
¿Qué consigue la incertidumbre? Sin saber qué camino escoger, hacia dónde mirar, como un ciego, dando el paso a tientas, sobre suelo fangoso, inestable, a veces incluso irreal.

Tengo miedo de enorgullecer, sorprender, preocupar, mucho miedo de preocupar. Y tengo miedo de molestar, aburrir y asustar. Como se puede comprobar, no tengo miedo de escribir.

Ante todo decir que no tener fuerzas no significa no ser fuerte y que tener miedo no significa ser cobarde.

Lo peor son los despertares, es como un eterno retorno del enfrentamiento con la realidad.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Conversaciones que nunca existieron

Qué más da que lo que escriba no sea cierto, si pertenece a mi fantasía, pertenece a mi vida y sobretodo pertenece a mí.

Siempre señalar que todo parte de algo real. No creo que las cosas salgan de la nada. Dejando a un lado cuestiones meta
físicas, en lo más banal hay causas.En un acto hay una causa, en una palabra, en una idea o pensamiento hay una causa. No hablo de que en una casualidad haya una razón, puedes buscarla si quieres, no hablo de eso.

Lo que escribo tiene un 
fundamento y aunque me ponga muchas veces en una situación hipotética, puede ocurrir. Cuando ocurra podré leer lo que pasó en ese momento por mi cabeza y darme cuenta de hasta dónde afiné. Y si resulta que estaba equivocada, al menos habré sacado un texto de ello. En mis páginas se queda, esas palabras siempre dirán algo. Quizás sólo me lo digan a mí, o a las personas contadas que curiosean mi diario; y si está publicada a algún que otro desconocido, desde luego eso es lo que menos me importa. 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

When I talk

Cuando tienes esa necesidad de expresar las cosas en otro idioma para ponerte a una distancia de ellas. Para que no te quiebren la voz tus propias palabras solo por el hecho de salir de dentro de ti. Cuando tienes la excusa perfecta para no tener que explicar algo, puesto que no encuentras palabras para ello. Cuando otra lengua expresa mejor lo que sientes que la tuya propia. Que llega a gustarte porque no la comprendes del todo. Cuando desconocerla hace que existan silencios, y éstos digan más de ti que las palabras que podrías decir. Y cuando, ante todo y sobre todo, a pesar de ser una lengua distinta te permite comunicarte, entenderte con la otra persona, a veces, mejor que con una de tu mismo idioma.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Potestades

No Irene, ahora no es el momento de escribir. Pero cada vez que a Irene algo se le descontrola, ya sea para bien o para mal, el flujo de palabras posee sus manos.

Sí, me pregunto yo qué manía de analizarlo todo tiene el ser humano, qué manía de buscar siempre una razón de ser.
Cuántas veces habré deseado ser la escritora de mi propia historia, o que en sueños se me apareciese el escritor para explicarme por qué suceden las cosas. Está siempre ese azar o libre albedrío y nuestra incapacidad de omnipresencia en el resto de seres.

Únicamente eres un dios en el arte, y a veces ni siquiera eso, a veces te posee el arte a ti. Cuando se escribe una novela o un guión, cuando se hace una película o una obra de teatro, es el artista el que conoce las claves de la existencia de absolutamente todo. Solamente frente a una historia creada podemos tener la certeza de que todo ocurre por una razón. El creador, bajo la necesidad de dominancia, es el manipulador absoluto, la existencia de la obra no carece de sentido.

Y es que, ¿de qué eres verdaderamente dueño si no es de una historia creada por ti? De ahí más de un mentiroso, débil por naturaleza, abusando del poder de crear sólo por sentirse más poderoso.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Esta grabación se autodestruirá

Soy consciente desde hace mucho tiempo de que cuando estamos con nosotros mismos los pensamientos se desarrollan y fluyen libremente, sin encontrar límites, a no ser que los autoimpongas. Salir a pasear y advertir que la cadena de ideas va adoptando el ritmo de tus pasos. El problema aparece cuando se llega al destino y volvemos a integrarnos en la acción, haciendo olvidar lo que habíamos concluido anteriormente. Afinando esto, podría decir que nos quedamos con lo esencial, pero no con la manera de escribirlo mentalmente. Suena estúpido, ¿qué importará la forma? A veces más de lo que creemos.

Expresar en alto lo que va ocurriendo por nuestra cabeza hace que el río de pensamientos encuentre algunas piedras que le dificulten fluir. Quizás es porque cuando cavilamos no ponemos del todo en pie lo que surge. No le damos un significado a cada concepto ni un concepto a cada pensamiento.

El acto de comunicar, bien sea hablado o escrito, hace más reales nuestras sensaciones. Antes eran abstractas nebulosas inconmensurables, generales aunque las sintamos muy específicas. Este sentimiento de especificidad de los pensamientos a veces es realmente difícil de convertir en palabra.

Por eso, el lenguaje es jodidamente necesario a la vez que jodidamente limitador.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Prepotencia embaucadora

Llegados a un punto, el placer de saber por saber se convierte en un hedonismo prepotente. Teniendo en cuenta todo lo que te puede hacer experimentar un libro, película o canción, a veces es mejor pasar el tiempo con ellos que con determinadas personas. Reflexionamos, disfrutamos de nuestra soledad, nos paramos frente al mundo. El problema reside en que mientras estamos delante de esa pantalla la vida está pasando. Qué narices, la vida está corriendo y lleva de la mano a miles de personas, sentimientos, puntos de vista y formas de afrontarla.
Prefiero empaparme de experiencias a curtirme de saberes. Hay momentos en los que por mi cabeza aparece la delirante idea de optar antes por que un duro golpe aseste mi vida y sienta dolor a tener altos conocimientos sobre distintos ámbitos culturales e ir deshumanizándome.
Mejor no lo digo muy alto.

"La banalidad de nuestra vida se confunde con la banalidad de gran parte de la cultura y el mundo que nos rodea. Viajamos sin descanso, acudimos a museos y exposiciones, leemos libros que compramos precipitadamente en las librerías de aeropuertos, estaciones y grandes almacenes, para abandonar al momento en cualquier rincón, asistimos a grandes eventos deportivos, pero nada de esto tiene el poder de cambiarnos. [...] Lejos de los magnos eventos, de los congresos anunciados a bombo y platillo, de las inauguraciones llenas de autoridades somnolientas y de los tristes manuales de autoayuda, la verdadera cultura es algo tan simple como preguntarse qué oculta el corazón de una niña de 13 años."
Gustavo Martín Garzo

domingo, 10 de noviembre de 2013

Primeras líneas

Siempre buscando un punto de equilibrio, quejándome de los altibajos de mi vida que el resto y yo misma provocábamos. Contigo descubrí que no me gustan los puntos medios. Y no precisamente porque fueras un extremo. Eras un medias tintas, continuamente haciéndome dudar del motor de tus actos: ¿apatía o miedo? Pero lo más desconcertante era verme reflejada en ti y descubrir los sentimientos que he podido despertar de la forma más inocente. ¿Era lo tuyo realmente no intencionado? Dudo bastante de ello. Ahí estaba nuestra diferencia.
Hasta tal punto llegó mi inocencia que trataba de convencerme, sí, tú simplemente reprimías tus deseos por pura cobardía, sin percatarme de que quizás esa he sido yo siempre. Y digo quizás porque aún no sé de dónde provienen muchas de mis reacciones, si de la apatía o del miedo. He llegado a la conclusión de que se mezclan. ¿Dónde está la apatía cuando eres un niño? La apatía es un sentimiento adaptativo: sientes, te dañan, sufres y decides forzarte a dejar de sufrir ¿cómo? –pensaste- fácil, dejando de sentir. No tan fácil al principio, sabes que no admites tus sentimientos por mero orgullo, sin embargo en el fondo de tu ser conoces cómo te sientes al respecto. Es un juego peligroso: al comenzar puede llegar a ser eficaz, pero seguir apostando por ella hace que termine formando parte de ti. Antes podías decidir que apareciese y se quedase en la superficie, cubriendo la bola de fuertes sentimientos, buenos aunque dolorosos en potencia. Ahora aparece sin que la llames, y te hace preguntarte si de verdad eres capaz de no sentir.


Me disfrazo de ti 
Te disfrazas de mí 
Y jugamos a ser humanos 
en esta habitación gris 

Muerdo el agua por ti 
Te deslizas por mí 
Y jugamos a ser dos gatos
que no se quieren dormir

Nuestra incómoda postura 
se dilató en el espacio 
‘Con las ganas’ Zahara

miércoles, 30 de octubre de 2013

Every summer days

Los veranos me moldean, siempre, no hay uno que me deje indiferente.
Es cierto, el tiempo nos moldea siempre también. Pero el verano tiene esa facultad de ser determinante, de dejar huella impresa, de impregnarte. Trae consigo ese aroma cálido, original y fresco que te anima a reinventarte.
Sé que sin ellos sería más pobre, más fría y sobretodo menos libre.
Prometo conservar un frasco con la esencia del verano, aunque éste se contamine por el aire gris de lo cotidiano.

PD: Pobre rutina, siempre criticándola. Si nos pasasen cosas importantes todos los días no nos daría tiempo a asimilarlas. La rutina llega a ser hasta necesaria.

martes, 22 de octubre de 2013

Simplezas

Solemos decir que las cosas son como una moneda porque tienen doble cara. No hay nada dicotómico en esta vida.
Todo es como esas figuras geométricas que nos enseñaban en dibujo técnico y tenían infinitas caras. Nunca conseguías verlas todas de una misma sentada, desde una misma perspectiva. Para mí era imposible visualizarlas en mi mente, y mucho más montarlas, paso a paso.
Las personas, situaciones, vicios, lugares, experiencias, relaciones, no tienen dos lados como la moneda, esos son sólo los dos extremos de un gradiente.
Nada es únicamente malo, y sobretodo, nada es exclusivamente bueno. 

lunes, 14 de octubre de 2013

Secuencia de atardeceres

De vez en cuando escribo, y algunas veces, sobre ti. Y algunas veces sobre otros. Y otras sobre nada. Superar algo no significa dejar de escribirle. Que una situación no suceda en tu vida, ni si quiera la sientas, tampoco significa no escribirla. El mundo de la escritura es tan amplio y real como inexistente y ficticio.
Por qué no escribirte otra vez si para mí nuestro momento fue poético. Aunque se alargase, aunque terminase, aunque el fin no me gustase. Tú eres poético.

Todos deberíais saber que su piel estaba ligeramente bronceada, sus ojos eran cristalinos como el mar al medio día, su cabello arena dorada y de él pendía una piedra color ámbar. Él era el sol.
Y ella. Su piel era como la arena en la noche, sus ojos eran profundos, sus cabellos acantilados y de su cuello colgaba una piedra color azabache. Ella era la luna.
Nos conocimos en un atardecer, y hasta que te fuiste, todos los pasamos juntos.
Ya sabéis dónde se metían cuando el cielo era de nadie, tras la puesta.

Después, la luz del sol dejó de calentar la sangre de la luna y se volvió tibia.

No la volvieron a eclipsar. 

Telas de parches vs Telas lisas

No somos quién para decidir si los actos o decisiones del resto son "lo mejor" o "bueno" para ellos, ni si quiera en lo que a nosotros mismos se refiere. Por eso, a veces veo tan necesaria la figura de Dios. No la de un Dios doctrinario con pautas rígidas a partir del cual dirigir tu vida, sino un Dios al que rezar para sentir que es quien la lleva. Aunque realmente seamos nosotros, al menos no lo creeremos y no caeremos en tomar nuestras propias determinaciones desde distintas fuentes, formando telas de parches. Terminaríamos obrando desde solo una fuente que parece ser pura, profunda, detenida, dinámica, conocida, interior y en cierto modo universal.

"Pero mi propia experiencia me ha convencido de que, dejando a un lado tales terrores e imaginaciones, el sentimiento religioso tiende a desarrollarse a medida que la imaginación y los sentidos son menos excitables, entonces nuestra razón halla menos obstáculos en su camino, se ve menos ofuscada por las lágrimas, los deseos y las distracciones en que solía entretenerse. Ése es el momento en que Dios emerge como detrás de una nube y nuestra alma siente, ve, se vuelve natural e inevitablemente hacia el manantial de toda luz, porque ahora que todo lo que daba al mundo de las sensaciones su vida y su encanto ha empezado a alejarse de nosotros, ahora que la existencia fenoménica ha dejado de apoyarse en impresiones interiores o exteriores, sentimos la necesidad de apoyarnos en algo permanente, en algo que nunca puede fallarnos, en una realidad, en una verdad absoluta e imperecedera. Sí, inevitablemente nos volvemos hacia Dios. Este sentimiento religioso es por naturaleza tan puro, tan delicioso para el alma que lo experimenta, que nos compensa de todas las demás pérdidas."
Un mundo feliz, Aldous Huxley

sábado, 14 de septiembre de 2013

Voto de silencio

Tengo algo que me oprime la garganta, que no me deja respirar. Serán todos los cigarrillos fumados, podría pensar. Pero las caladas inhaladas han sido por cada palabra que no ha valido la pena decir.
Cuando mi voz pueda resultar, aunque sea para causar contrariedad y no pasividad, volveré a hablar.
Cuando las palabras puedan cambiar, volverá a cobrar sentido la humanidad. 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Quiero ser rumiante

Vives experiencias y no te las crees, son como sueños. Como otras realidades o dimensiones difíciles de asimilar, asentar y aceptar.
Son tan sabrosas que cuesta saborearlas. Las has comido tan rápido y con tanta ansia que ni las notaste en tu boca. Ahora pesan en tu estómago, hasta te gustaría vomitarlas y dejarlas reposar en tu boca, aunque tengan el amargo sabor del pasado y la melancolía. 

jueves, 27 de junio de 2013

Cubículos

No sé cómo hay personas que pueden vivir tranquilas con las decisiones que van determinando su vida. Quizás lo único que le aporten sea eso, tranquilidad. Van formando una existencia lánguida, pálida e insulsa. Un vida rutinaria, desprovista de emociones y altos sueños, que si alguna vez aparecen no provienen de algo nuevo, si no de algo viejo, haraposo y podrido.
Colaboran en seguir en ese círculo que no contiene ni una pizca de aire fresco.

Y lo peor es que a veces parte de tu vida depende de esas personas. 

miércoles, 19 de junio de 2013

Lo tenía en la punta de la mente

Mi inspiración se exprime y se seca, y a veces se pudre porque no se le saca jugo.

Viene y se va. Hoy me llegan matices que había percibido, entre los cuales sabía que había relación. Los lazos aparecen ya claros en mi mente, tiro de ellos y brotan, cada vez más numerosos, sorprendiéndome.
Siento que la mano que los ha tocado no es juez, pero mi consciencia sí.

domingo, 31 de marzo de 2013

Extrañas necesidades

Que a veces, y digo solo a veces, recuerdo la necesidad de ese calor. De un pecho más duro que el mío, de que unos brazos más largos me rodeen, de un olor diferente, de una respiración en mi pelo.
Y a veces, solo a veces, intento recuperarlo. Y de esos a veces, solo a veces, pocas veces consigo encontrarlo.
Eres especial si contigo siento la necesidad, y eso me ocurre a veces, solo a veces.  

jueves, 21 de febrero de 2013

Círculos

Lo que no tiene peso porque no es importante termina esfumándose. Así que déjalo ir. Deja que el tiempo barra tu alrededor. Piénsalo, el tiempo es como un basurero, poco a poco vas pagando una cantidad y cuando te das cuenta ha limpiado la mierda que habías acumulado a tu alrededor.
Seguro que cuando paseas y ves las calles limpias no piensas en el basurero. Lo mismo con el tiempo.
Pero recuerda, todo trabajo debe ser remunerado. 

martes, 15 de enero de 2013

Percusión

Dejadlas porque vibran al unísono, y se desplazan en paralelo.
No hagáis caso de estas locas, dejadlas con sus luces.
Y con sus sombras.