domingo, 26 de enero de 2014

Pesos leves

Que alguien me explique por qué pesan tanto los sentimientos. Es más fácil traicionar a los pensamientos.Ocurre que los pensamientos te provocan sentimientos, y no reparamos en que quizás el pensamiento proviene de un sentimiento. A lo mejor de una sensación, menos evidente, que después crece y se sumerge hasta que te hace sentir a partir del pensamiento. El pensamiento consciente.
Caemos siempre en modificar nuestros pensamientos para que se adapten a nuestro comportamiento, y no viceversa.
¿Cómo nos traicionamos verdaderamente a nosotros mismos? ¿Cambiando el pensamiento, o el sentimiento? 

lunes, 13 de enero de 2014

De la inutilidad de las palabras

Es una etapa de cierre de etapas, de desprenderme de lo inútil, del lastre, de lo que cuelga y lo único que hace es pesarme.
Siempre es duro afrontar el cambio, y más cuando en él hay decepciones. Me gustaría ser real, auténtica y valiente aunque ello conlleve tristeza.

Imagino como si dentro de mí hubiese una bola de magma, como si yo fuese un volcán. Imagino un magma latente, a altísima temperatura. 
En ocasiones se solidifica. Se me puede atragantar, lo mismo me pesa en el estómago, hay veces que se descompone en pequeñas rocas. 
Algún que otro estímulo, interno o externo, puede provocar que recobre su fuerza, su energía. 
Cuando me hacen hablar sobre la bola de magma que llevo dentro, comienzo a echar lava por la boca. Entonces esa lava me abrasa la garganta, arranca mi piel más vulnerable, la piel interna. Me deja la garganta en carne viva.
Lo mejor de todo es cuando se expulsa la lava, sí que se vuelve polvo de verdad. Polvo que con sólo un soplo, se esfuma. 

Solamente quemo mi garganta para que la bola de magma deje de ser tan pesada, no porque espere que la lava vaya a arrasar el terreno. Ya está ella preparada para caer tranquila e impasible por la ladera del volcán.


Escribo porque me desprendo de lo que digo. Es mierda que arrojo, que me deja desahogarme. A lo mejor si la deposito en el espacio infinito de Internet se pierde y no vuelve. ¿¡Qué más da!? ¡Lo único que quiero es no ver esa mierda nunca más! 

miércoles, 8 de enero de 2014

Grito de guerra pacífica

Pocas cosas tengo claras, y una de ellas es que tengo 19 años y pretendo no caer en lo que bajo mi percepción, considero errores estructurales de la anterior generación.

Me gustaría, aún sin hacer algo grande, profesar una generación más libre, más suya, menos profanada por los valores incrustados de la tradición, inculcados e incuestionables. Unos valores que nos hacen juzgar, nos ponen barreras en el camino que llegamos a vislumbrar, nos atan los pies y nos recortan la mente. Unas creencias irracionales que intentan parecer lógicas, todo el mundo las cree, sin darse si quiera cuenta de ello.

Vosotros me queréis crear, no queréis dejar que yo me cree.
Todas vuestras expectativas y miedos están proyectados en mí. Si ya es algo 
frustante de por sí, fuesen éstas de la naturaleza que fuesen, sumadle lo arraigado que está a la sociedad. 
Lo que vosotros llamáis 'práctico' es lo único que importa, la idolatría a un pragmatismo que si bien os fijáis es totalmente relativo. Una experiencia vital puede ser incluso más 'útil' que un título que otorgue mucho prestigio. 
Seguir participando en un círculo que lleva a una estructura, unas bases, que sabéis de más está obsoleta. Lo tenéis comprobado, si se carga vuestras propias vidas. Una sociedad que ciega a pesar de que asesine. Es como si fuésemos víctimas del síndrome de Estocolmo: una persona retenida en contra de su voluntad verdadera, termina vinculándose de tal modo a su secuestrador, que no quiere separarse de él. Lo necesita, o al menos eso cree, para vivir, su secuestrador le protege. 
¿Es eso lo que queréis?

jueves, 2 de enero de 2014

De carne y hueso

Uno debe sentir el placer por el mero hecho de desnudarse, tanto en compañía como sin ella. Con esto no quiero decir que hable de iguales placeres.
Si alguien no es capaz de estar completamente desnudo frente a otro, imagínense su desnudo emocional.
Podríais pensar que no hay ninguna relación, pero alma y cuerpo están estrechamente ligados, por no determinar que son la única y exclusiva misma cosa.

Una vez dije que viajar era ser un poquito más libre. Desnudarse también es ser un poquito más libre.