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domingo, 26 de abril de 2015

Evolución y conservadurismo

Durante las últimas semanas me está ocurriendo ésto de estar leyendo un libro y tener ganas de escribirle una carta al autor para discutir todo lo que defiende.
Contextualizando, el autor es Fabrice Hadjadj, un filósofo de nuestro siglo que se convirtió al catolicismo. En esta obra, habla de sexo y sexualidad, y a raíz de ello de la vida y sus distintos ámbitos.

"La esencia de la monarquía no reside en su eficacia, sino en el hecho de que escapa completamente a la elección, y lo que escapa a la elección es, antes que nada, el cuerpo. En una república el cuerpo del jefe del estado no importa en absoluto. Su salud quizás, sus cualidades telegénicas sin duda, pero su cuerpo en tanto que tal no importa nada."
[...] "La monarquía hereditaria comienza allí donde comienza el hombre: en los riñones de un hombre y en el vientre de una mujer. Lo que nace de ahí es un cuerpo, que es la garantía de la monarquía. Por más que me pese, por más que le pese a él mismo quizás, ese individuo es el rey."
[...]Se olvida también esta otra evidencia: la monarquía se opone a la ideología, especialmente a la del nacionalismo. Nunca hubo tanta diversidad regional y lingüística como en el Antiguo Régimen. El Rey, como Padre, constituye la unidad del Reino. En cuanto la Revolución lo decapita, le es preciso inventar una ficción centralizadora: la Nación abstracta, concebida como un genio de la raza que nos hace mirar por encima del hombro a todos los demás pueblos. [...] Estas invenciones modernas surgen directamente de la pérdida del rey padre, perfectamente carnal, en beneficio de una evanescente madre patria que incuba a sus ciudadanos armados.
[...]El Directorio quiso para la República un nombre más atractivo [...] "Marie-Anne, le dice ella. - Perfecto, replica él, es simple, es breve, tan apropiado para la República como para vos misma." [...] Era necesaria pese a todo una memoria carnal, aunque difuminada, para que el apodo funcionase: la de María, la Virgen Santa, patrona de Francia, y la de Ana, su madre, ligada también a Bretaña. [...] El símbolo ya no se basa en una realidad corporal como el sexo del rey, sino en un género gramatical, el femenino de la palabra "república". ¿Cómo no pensar entonces que el femenino es una construcción social? Ya tenemos ahí la gender theory.

La profundidad de los sexos, por una mística de la carne. Fabrice Hadjadj


Los fragmentos fueron ya decisivos para desahogarme un poquito. Mientras lo leía me acordé de un tema muy interesante, que rápidamente relacioné sobretodo con las últimas frases, aunque no parezcan tener mucho que ver:
Respecto a la función representacional del lenguaje, que es una de las funciones básicas de la actividad lingüística, se da un fenómeno llamado 'desplazamiento referencial' o 'apertura situacional' que consiste en que el signo se va desplazando de situación hasta que no es necesario que esté presente el objeto al que se refiere. En un plano tanto ontogénico como filogénico, el ser humano pasa por distintas y progresivas etapas. Primero hay necesidad de la presencia del referente, el signo lingüístico acompaña al objeto físico. En una segunda fase, el signo lingüístico necesita la presencia del objeto ya no en el sentido físico, si no en el sentido de su significado. Por último los signos lingüísticos se refieren a signos que a su vez representan el objeto extralingüístico, llegando así a la fase de los conceptos; es decir, el signo representa representaciones mentales que los sujetos construyen acerca de la realidad (carácter metarrepresentacional). 
Apuntes sacados de El concepto de lenguaje. Belinchón, Rivière e Igoa


Ante todo, pretendo defender la innegable e irreprimible evolución del hombre como individuo biológicamente social (le robo la idea al profesor que me da clase) y con la palabra 'evolución' no pretendo darle connotaciones positivas o negativas al término. Podemos observar la evolución tanto en nuestra ontogenia como en nuestra filogenia, e incluso descubrir paralelismos.
Claro que precisamos inventar una ficción ¿acaso no es una de las cualidades que nos diferencia de los animales no racionales? Claro que el femenino está conformado, entre otros factores (toda realidad es multifactorial) por una construcción social ¿acaso no es así con todo lo que nos rodea, incluso nosotros mismos? ¡Claro que el símbolo ya no se basa en una realidad corporal! ¡¡Alcanzamos mucho más que eso!! 

miércoles, 8 de enero de 2014

Grito de guerra pacífica

Pocas cosas tengo claras, y una de ellas es que tengo 19 años y pretendo no caer en lo que bajo mi percepción, considero errores estructurales de la anterior generación.

Me gustaría, aún sin hacer algo grande, profesar una generación más libre, más suya, menos profanada por los valores incrustados de la tradición, inculcados e incuestionables. Unos valores que nos hacen juzgar, nos ponen barreras en el camino que llegamos a vislumbrar, nos atan los pies y nos recortan la mente. Unas creencias irracionales que intentan parecer lógicas, todo el mundo las cree, sin darse si quiera cuenta de ello.

Vosotros me queréis crear, no queréis dejar que yo me cree.
Todas vuestras expectativas y miedos están proyectados en mí. Si ya es algo 
frustante de por sí, fuesen éstas de la naturaleza que fuesen, sumadle lo arraigado que está a la sociedad. 
Lo que vosotros llamáis 'práctico' es lo único que importa, la idolatría a un pragmatismo que si bien os fijáis es totalmente relativo. Una experiencia vital puede ser incluso más 'útil' que un título que otorgue mucho prestigio. 
Seguir participando en un círculo que lleva a una estructura, unas bases, que sabéis de más está obsoleta. Lo tenéis comprobado, si se carga vuestras propias vidas. Una sociedad que ciega a pesar de que asesine. Es como si fuésemos víctimas del síndrome de Estocolmo: una persona retenida en contra de su voluntad verdadera, termina vinculándose de tal modo a su secuestrador, que no quiere separarse de él. Lo necesita, o al menos eso cree, para vivir, su secuestrador le protege. 
¿Es eso lo que queréis?