Pocas cosas tengo claras, y una de ellas es que tengo 19 años y pretendo no caer en lo que bajo mi percepción, considero errores estructurales de la anterior generación.
Me gustaría, aún sin hacer algo grande, profesar una generación más libre, más suya, menos profanada por los valores incrustados de la tradición, inculcados e incuestionables. Unos valores que nos hacen juzgar, nos ponen barreras en el camino que llegamos a vislumbrar, nos atan los pies y nos recortan la mente. Unas creencias irracionales que intentan parecer lógicas, todo el mundo las cree, sin darse si quiera cuenta de ello.
Vosotros me queréis crear, no queréis dejar que yo me cree.
Todas vuestras expectativas y miedos están proyectados en mí. Si ya es algo frustante de por sí, fuesen éstas de la naturaleza que fuesen, sumadle lo arraigado que está a la sociedad.
Lo que vosotros llamáis 'práctico' es lo único que importa, la idolatría a un pragmatismo que si bien os fijáis es totalmente relativo. Una experiencia vital puede ser incluso más 'útil' que un título que otorgue mucho prestigio.
Seguir participando en un círculo que lleva a una estructura, unas bases, que sabéis de más está obsoleta. Lo tenéis comprobado, si se carga vuestras propias vidas. Una sociedad que ciega a pesar de que asesine. Es como si fuésemos víctimas del síndrome de Estocolmo: una persona retenida en contra de su voluntad verdadera, termina vinculándose de tal modo a su secuestrador, que no quiere separarse de él. Lo necesita, o al menos eso cree, para vivir, su secuestrador le protege.
¿Es eso lo que queréis?
Me gustaría, aún sin hacer algo grande, profesar una generación más libre, más suya, menos profanada por los valores incrustados de la tradición, inculcados e incuestionables. Unos valores que nos hacen juzgar, nos ponen barreras en el camino que llegamos a vislumbrar, nos atan los pies y nos recortan la mente. Unas creencias irracionales que intentan parecer lógicas, todo el mundo las cree, sin darse si quiera cuenta de ello.
Vosotros me queréis crear, no queréis dejar que yo me cree.
Todas vuestras expectativas y miedos están proyectados en mí. Si ya es algo frustante de por sí, fuesen éstas de la naturaleza que fuesen, sumadle lo arraigado que está a la sociedad.
Lo que vosotros llamáis 'práctico' es lo único que importa, la idolatría a un pragmatismo que si bien os fijáis es totalmente relativo. Una experiencia vital puede ser incluso más 'útil' que un título que otorgue mucho prestigio.
Seguir participando en un círculo que lleva a una estructura, unas bases, que sabéis de más está obsoleta. Lo tenéis comprobado, si se carga vuestras propias vidas. Una sociedad que ciega a pesar de que asesine. Es como si fuésemos víctimas del síndrome de Estocolmo: una persona retenida en contra de su voluntad verdadera, termina vinculándose de tal modo a su secuestrador, que no quiere separarse de él. Lo necesita, o al menos eso cree, para vivir, su secuestrador le protege.
¿Es eso lo que queréis?
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