No sé cómo hay personas que pueden vivir tranquilas con las decisiones que van determinando su vida. Quizás lo único que le aporten sea eso, tranquilidad. Van formando una existencia lánguida, pálida e insulsa. Un vida rutinaria, desprovista de emociones y altos sueños, que si alguna vez aparecen no provienen de algo nuevo, si no de algo viejo, haraposo y podrido.
Colaboran en seguir en ese círculo que no contiene ni una pizca de aire fresco.
Y lo peor es que a veces parte de tu vida depende de esas personas.
Colaboran en seguir en ese círculo que no contiene ni una pizca de aire fresco.
Y lo peor es que a veces parte de tu vida depende de esas personas.