Mostrando entradas con la etiqueta SENTIMIENTOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SENTIMIENTOS. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de febrero de 2015

Que no dejo huella

Ojalá sus pelos por toda tu casa.
Ojalá en tus sábanas, y cuando estés con otra encontrar uno, e inevitablemente acordarte de ella.
Ojalá un pelo en tu pijama, y llegar una de esas noches, tristes y solitarias, y verlo.
Ojalá sus colillas en tu cenicero, y recordar el cigarro que siempre se fumaba al llegar, a veces compartido.
Ojalá su libro en la estantería y recordar que escribía, leía y quería que su vida no estuviese vacía.

Pero tú lo limpias y lo tiras todo, ¿no? Ya que no dejo huella en ti, qué menos la oportunidad de dejarla en tu casa.

'I'll need some information first.

Just the basic facts.
Can you show me where it hurts?
When I was a child I had a fever
My hands felt just like two balloons
Now I've got that feeling once again
I can't explain you would not understand
This is not how I am.'
Comfortably Numb - Pink Floyd

domingo, 10 de noviembre de 2013

Primeras líneas

Siempre buscando un punto de equilibrio, quejándome de los altibajos de mi vida que el resto y yo misma provocábamos. Contigo descubrí que no me gustan los puntos medios. Y no precisamente porque fueras un extremo. Eras un medias tintas, continuamente haciéndome dudar del motor de tus actos: ¿apatía o miedo? Pero lo más desconcertante era verme reflejada en ti y descubrir los sentimientos que he podido despertar de la forma más inocente. ¿Era lo tuyo realmente no intencionado? Dudo bastante de ello. Ahí estaba nuestra diferencia.
Hasta tal punto llegó mi inocencia que trataba de convencerme, sí, tú simplemente reprimías tus deseos por pura cobardía, sin percatarme de que quizás esa he sido yo siempre. Y digo quizás porque aún no sé de dónde provienen muchas de mis reacciones, si de la apatía o del miedo. He llegado a la conclusión de que se mezclan. ¿Dónde está la apatía cuando eres un niño? La apatía es un sentimiento adaptativo: sientes, te dañan, sufres y decides forzarte a dejar de sufrir ¿cómo? –pensaste- fácil, dejando de sentir. No tan fácil al principio, sabes que no admites tus sentimientos por mero orgullo, sin embargo en el fondo de tu ser conoces cómo te sientes al respecto. Es un juego peligroso: al comenzar puede llegar a ser eficaz, pero seguir apostando por ella hace que termine formando parte de ti. Antes podías decidir que apareciese y se quedase en la superficie, cubriendo la bola de fuertes sentimientos, buenos aunque dolorosos en potencia. Ahora aparece sin que la llames, y te hace preguntarte si de verdad eres capaz de no sentir.


Me disfrazo de ti 
Te disfrazas de mí 
Y jugamos a ser humanos 
en esta habitación gris 

Muerdo el agua por ti 
Te deslizas por mí 
Y jugamos a ser dos gatos
que no se quieren dormir

Nuestra incómoda postura 
se dilató en el espacio 
‘Con las ganas’ Zahara