jueves, 28 de noviembre de 2013

Potestades

No Irene, ahora no es el momento de escribir. Pero cada vez que a Irene algo se le descontrola, ya sea para bien o para mal, el flujo de palabras posee sus manos.

Sí, me pregunto yo qué manía de analizarlo todo tiene el ser humano, qué manía de buscar siempre una razón de ser.
Cuántas veces habré deseado ser la escritora de mi propia historia, o que en sueños se me apareciese el escritor para explicarme por qué suceden las cosas. Está siempre ese azar o libre albedrío y nuestra incapacidad de omnipresencia en el resto de seres.

Únicamente eres un dios en el arte, y a veces ni siquiera eso, a veces te posee el arte a ti. Cuando se escribe una novela o un guión, cuando se hace una película o una obra de teatro, es el artista el que conoce las claves de la existencia de absolutamente todo. Solamente frente a una historia creada podemos tener la certeza de que todo ocurre por una razón. El creador, bajo la necesidad de dominancia, es el manipulador absoluto, la existencia de la obra no carece de sentido.

Y es que, ¿de qué eres verdaderamente dueño si no es de una historia creada por ti? De ahí más de un mentiroso, débil por naturaleza, abusando del poder de crear sólo por sentirse más poderoso.

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