Mostrando entradas con la etiqueta DOLOR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DOLOR. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de enero de 2015

Microcuentos: Vulnerable

A veces me asusto porque no me sale la voz. Será que de tanto tiempo en silencio se me ha olvidado hablar. Mi medio de expresión es el papel. Y qué frustrante.


A la (aún) caliente carne le recubría una capa espesa de escarcha. Y cómo escocía.

- Ésto sólo lo puede curar el sol.

- El frío es amante de las carnes blandas y la tuya no es demasiado dura todavía. Le gusta cubrirlas con su manta de agujas, perforando las pieles. Es la consecuencia de pasar una noche oscura a la interperie.- dijo.

¿Cuándo se me endurecerá la piel para que no me escueza? ¿Llegará el sol de primavera? ¿O es que estas carnes necesitan la fuerza del sol veraniego? 


viernes, 23 de mayo de 2014

La vida de los otros

Ya comienza a pasar aquello de los trocitos que se desprenden y se clavan levemente como agujas de cristal, que tiran hacia abajo desde la garganta.

Y no me dejan pensar, porque son trocitos de puta irracionalidad. 

domingo, 2 de marzo de 2014

Síntomas

En mi vida hay dos tipos de dolor: sobre el que escribo, y sobre el que no.
Cuando parte de lo incontrolable, desgaja algo mío de forma inevitable, no puedo escribir sobre él.
Para mí, escribir es recrearme en una situación, regocijarme en las condiciones. Creo que si escribiese cuando sufro esas dolencias, si me lo repitiese y recordase, no podría continuar, me estancaría.
Quizás me equivoco. Quizás es un dolor tan primitivo que no encuentro la manera de ponerle palabras.
A lo mejor no quiero que pese en el tiempo porque ya pesa suficiente en mí. ¿Para qué escribirlo en un papel si siempre lo recordaré? Quitémosle peso no escribiéndolo.
Sin embargo, el dolor que por ser menor no deja de serlo, es el inspirador. Me gusta regocijarme en él aunque prefiriese no sentirlo. Sobre él puedo escribir mil veces, recordar otras mil e incluso inventarme y sumarle. Hasta podría caer en un sadomasoquismo discreto.

De ambos tipos aprendo. El caso es, que del que más aprendo, es sobre el que no le pongo palabras. Y me pregunto qué ocurriría si se las pusiese.