jueves, 27 de junio de 2013

Cubículos

No sé cómo hay personas que pueden vivir tranquilas con las decisiones que van determinando su vida. Quizás lo único que le aporten sea eso, tranquilidad. Van formando una existencia lánguida, pálida e insulsa. Un vida rutinaria, desprovista de emociones y altos sueños, que si alguna vez aparecen no provienen de algo nuevo, si no de algo viejo, haraposo y podrido.
Colaboran en seguir en ese círculo que no contiene ni una pizca de aire fresco.

Y lo peor es que a veces parte de tu vida depende de esas personas. 

miércoles, 19 de junio de 2013

Lo tenía en la punta de la mente

Mi inspiración se exprime y se seca, y a veces se pudre porque no se le saca jugo.

Viene y se va. Hoy me llegan matices que había percibido, entre los cuales sabía que había relación. Los lazos aparecen ya claros en mi mente, tiro de ellos y brotan, cada vez más numerosos, sorprendiéndome.
Siento que la mano que los ha tocado no es juez, pero mi consciencia sí.

domingo, 31 de marzo de 2013

Extrañas necesidades

Que a veces, y digo solo a veces, recuerdo la necesidad de ese calor. De un pecho más duro que el mío, de que unos brazos más largos me rodeen, de un olor diferente, de una respiración en mi pelo.
Y a veces, solo a veces, intento recuperarlo. Y de esos a veces, solo a veces, pocas veces consigo encontrarlo.
Eres especial si contigo siento la necesidad, y eso me ocurre a veces, solo a veces.  

jueves, 21 de febrero de 2013

Círculos

Lo que no tiene peso porque no es importante termina esfumándose. Así que déjalo ir. Deja que el tiempo barra tu alrededor. Piénsalo, el tiempo es como un basurero, poco a poco vas pagando una cantidad y cuando te das cuenta ha limpiado la mierda que habías acumulado a tu alrededor.
Seguro que cuando paseas y ves las calles limpias no piensas en el basurero. Lo mismo con el tiempo.
Pero recuerda, todo trabajo debe ser remunerado. 

martes, 15 de enero de 2013

Percusión

Dejadlas porque vibran al unísono, y se desplazan en paralelo.
No hagáis caso de estas locas, dejadlas con sus luces.
Y con sus sombras.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Life on Mars

Y comenzó a sumergirse lentamente en el agua. Ya estaba un poco fría, llevaba un buen rato ahí, pero no le importaba, le encantaba estar en su bañera. Desde dentro escuchaba la música que reproducía su equipo, se tornaba un poco psicodélica con el agua en los oídos. Entonces en la cabeza de Luisa empezaron a surgir imágenes… su reflejo difuminado en el poso del té, luego su reflejo cóncavo en la cuchara del té, luego su reflejo alargado en el palo de la cuchara del té, y poco a poco se iba elevando y flotando. Flotaba por un no – espacio, no había oscuridad ni luz en su cabeza, tampoco habitaciones, construcciones, ciudades, naturaleza. Pero espera, vislumbraba a lo lejos algo: una casita blanca, vieja, áspera, de repente ya estaba en ella. 

Comenzó a emerger lentamente del agua. Deseaba abrir la puerta del baño y encontrar una casa totalmente distinta, ¿una casa? o un bosque, una playa, una ciudad, algo diferente. De mucha menos importancia era que apareciese allí desnuda con una toalla por encima, desde luego, si eso ocurría, se le olvidaría completamente, de hecho bailaría y saltaría hasta el punto que se le cayese. Luisa siempre se repetía, ¿ por qué no podemos teletransportarnos? Sería genial aparecer donde nos apeteciese, prácticamente eliminaríamos las barreras del tiempo y del espacio, ésas que nos encierran, esos muros que nos rodean y hacen que tengamos sensación de claustrofobia, que no puedas respirar, te agobies, y encima, no puedas luchar contra ellos porque estás demasiado cansada o porque no te da tiempo. ¿Otra vez? ¿Tiempo? De nuevo encerrada por los muros.