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domingo, 18 de mayo de 2014

Brisa

¿Qué me das, Portugal?
¿Qué tiene tu aire, que me deja respirar?





sábado, 21 de diciembre de 2013

Regalos

Cuando lo aparentemente absurdo es de lo más importante.

Llegué corriendo, huyendo, buscando quién sabe qué, a la cala que nos recomendó aquel chico el verano pasado. La cala a la que no habíamos ido con ellos, la cala en la que nos encontramos con los otros franceses que nos rechazaron.

Miré al mar desde el acantilado.
El mar de Zambujeira: grande, calmado, in
finito, precioso. Zambujeira: importante, significante, perdurable, maestra. Y repentinamente, recordé que todo muere. Mis ojos se llenaron de lágrimas y me invadió una sensación de agradecimiento. Dí las gracias, no sé a qué, no sé a quién. Por todo lo que tengo, todo lo que soy, todo lo que ha muerto y todo lo que morirá. Las gracias por mi vida, mi camino.

No había reparado en que el Ipod seguía sonando, entonces cambió de canción. Apareció una melodía sin letra, totalmente acorde al momento. Curiosa, me dispuse a mirar cuál era. En la pantalla apareció 'Choose your own adventure'.

martes, 25 de octubre de 2011

Fraternidad, Fraternité, Fraternidade

Muchos profesores llaman a sus alumnos por el nombre de sus hermanos, a quienes ya han dado clase. Pues bien, a mí me llaman Patri, y a Patri, Irene.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Te quiero.

Quiero que todos los días sean como el primero:)

lunes, 30 de agosto de 2010

Zambujeira do Mar

Esta ha sido la quincena en Zambujeira que más rapido se me ha pasado de toooodos los años que he ido. Mi casa ha sido un hotel, no paraba de salir y entrar gente.
Este lugar es especial, unas playas maravillosas con unos acantilados de vértigo donde te puedes poner como te de la gana, buenísima comida, temperatura perfecta, ambientazo por las noches, portugueses simpáticos que te invitan a todo, hippis interesantes de los que no puedes hacer una hipotética vida, surferos, portugueses guapos lanzados y por supuesto libertad, mucha libertad. Algunas más que otras, para qué mentir, pero después compensa.
Se crea una burbuja en ese pueblo, del que no tienes necesidad de salir para nada y cuando lo haces solo te queda nostalgia...plaf! la burbuja se explota. Quieres volver cuanto antes y ver a todas esas personas de nuevo, aunque haya algunos con los que no has ni hablado.
Sin embargo,vuelves a Sevilla, te invaden muchos sentimientos contradictorios: felicidad por volverlas a ver, entusiasmo por las novedades, ilusión por las cosas por venir, ganas de verle, pero echas de menos la burbuja, con su gente, con sus playas, con su TODO.

lunes, 26 de abril de 2010

Los helados son fríos, pero se derriten.



El sol bañaba mi piel dándole un cálido color tostado.
La arena se colaba entre los dedos de mis pies.
El frío mar recorría mi cuerpo.
Las olas me balanceaban.
La brisa me susurraba al oído.
Olía a sal.
Te llevaría allí.