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domingo, 18 de mayo de 2014

Brisa

¿Qué me das, Portugal?
¿Qué tiene tu aire, que me deja respirar?





lunes, 14 de octubre de 2013

Secuencia de atardeceres

De vez en cuando escribo, y algunas veces, sobre ti. Y algunas veces sobre otros. Y otras sobre nada. Superar algo no significa dejar de escribirle. Que una situación no suceda en tu vida, ni si quiera la sientas, tampoco significa no escribirla. El mundo de la escritura es tan amplio y real como inexistente y ficticio.
Por qué no escribirte otra vez si para mí nuestro momento fue poético. Aunque se alargase, aunque terminase, aunque el fin no me gustase. Tú eres poético.

Todos deberíais saber que su piel estaba ligeramente bronceada, sus ojos eran cristalinos como el mar al medio día, su cabello arena dorada y de él pendía una piedra color ámbar. Él era el sol.
Y ella. Su piel era como la arena en la noche, sus ojos eran profundos, sus cabellos acantilados y de su cuello colgaba una piedra color azabache. Ella era la luna.
Nos conocimos en un atardecer, y hasta que te fuiste, todos los pasamos juntos.
Ya sabéis dónde se metían cuando el cielo era de nadie, tras la puesta.

Después, la luz del sol dejó de calentar la sangre de la luna y se volvió tibia.

No la volvieron a eclipsar. 

sábado, 25 de septiembre de 2010

1º bachillerato

No había sido consciente de ello, pero es cierto, somos afortunadas. Esta mañana he estado pensándolo gracias a un tablón que ha puesto Patri en el tuenti.
Poder estar en las clases con tus amigas, reírte, hacer un montooooooooooón de tonterías, hablar de lo que sea, e incluso cosas tan insignificantes pero a la vez importantes como sentirte apoyada o no tener vergüenza de expresar lo que quieras en alto.
Sí, somos suertudas :)