domingo, 25 de enero de 2015

Crítica constructiva a la religión. El Nuevo Mundo

La religión no lidia con la naturaleza del ser humano, no la acepta, la excluye. Intenta artificiarla con sus ritos.
La religión es una etapa más del hombre, de su historia y sociología.

No pretendo quitarle valor, ha ocurrido por y para algo, pero la consciencia colectiva también evoluciona, llega a un punto en el que los ritos pierden sentido.
Que no haya religión no implica que no exista un dios, y viceversa.
La religión deja de tener utilidad cuando no soluciona más problemas o cuando los 'pseudosoluciona'. Si la consciencia del hombre llega a pedir más, a no sentirse satisfecho con lo que la religión le proporciona, carece de sentido su uso.
La etapa de extinción de las religiones debe llegar.
Siento una pena profunda por las víctimas del sistema religioso. Víctimas de la injusticia, desigualdad e ignorancia. Víctimas del no progreso.

La religión es interesantísima, reflejo perfecto de las carencias del hombre, según sociedad, localización, cultura y según seres individuales tales como universales.

Bien recuerdo una densa conversación de autobús en la que comenzamos a sacar a la luz ciertas ideas: Los ritos y artificios huyen de la realidad humana, escapan para crear otra que la suplemente. Como si no nos bastase con nosotros mismos. Las religiones, tecnologías y gobiernos paternalistas y/o patriotas son meras concepciones infravaloradas del hombre, crean ritos porque estiman que estamos incompletos. 

jueves, 22 de enero de 2015

Microcuentos: Vulnerable

A veces me asusto porque no me sale la voz. Será que de tanto tiempo en silencio se me ha olvidado hablar. Mi medio de expresión es el papel. Y qué frustrante.


A la (aún) caliente carne le recubría una capa espesa de escarcha. Y cómo escocía.

- Ésto sólo lo puede curar el sol.

- El frío es amante de las carnes blandas y la tuya no es demasiado dura todavía. Le gusta cubrirlas con su manta de agujas, perforando las pieles. Es la consecuencia de pasar una noche oscura a la interperie.- dijo.

¿Cuándo se me endurecerá la piel para que no me escueza? ¿Llegará el sol de primavera? ¿O es que estas carnes necesitan la fuerza del sol veraniego? 


miércoles, 30 de julio de 2014

Partida desde la inocencia

En este viaje
no quiero enamorarme de un hombre,
quiero enamorarme de un país,
quiero enamorarme de las personas que sufren.

En este viaje
quiero pasármelo bien
y llorar hasta vaciarme,
llorar porque soy capaz de sentir la vida.

En este viaje
no quiero enamorarme de un hombre,
y llorar hasta vaciarme,
quiero enamorarme de las personas que sufren.

En este viaje
quiero pasármelo bien,
quiero enamorarme de un país,
llorar porque soy capaz de sentir la vida.

«
Quiero»«quiero»«quiero», no quiero querer nada.

miércoles, 25 de junio de 2014

Être

Debe de haber un lugar cuando dejamos de existir, en el que nada pesa ya.
Un lugar blandito y cálido.
Creo que todos tendemos a ansiar refugiarnos en él cuando la realidad nos abruma tanto que quisiéramos no estar.

Todos, deseamos volver al protector y confortable útero materno.




martes, 10 de junio de 2014

Lo absurdo

“- Recuerdo que de pequeña te gustaba salir sola. Siempre te perdías. Eres una chica a la que le gusta perderse –decía.
Sentada en la mecedora frente a él, fumaba.
- Sí, aún me pierdo con frecuencia.
- A decir verdad, te gusta el peligro, te gustan los milagros. Nada de eso es un defecto de vida o muerte, pero muchas cosas no son tan fáciles como tú las imaginas. A los ojos de tus padres, tú siempre serás una niña inocente…”
Shanghai Baby, Wei Hui


Me senté en un banco que estaba a la sombra.
Empecé a fumar un cigarro tras otro mientras lloraba como una niña pequeña que no puede dormir porque cree que hay un monstruo debajo de su cama.
Estaba rodeada de pinturas de niñatos y parejas.
Y sola. Completamente sola frente a la solana del medio día.
Me abrazaba al lápiz.

Y después: nada. 

viernes, 23 de mayo de 2014

La vida de los otros

Ya comienza a pasar aquello de los trocitos que se desprenden y se clavan levemente como agujas de cristal, que tiran hacia abajo desde la garganta.

Y no me dejan pensar, porque son trocitos de puta irracionalidad.