miércoles, 30 de octubre de 2013

Every summer days

Los veranos me moldean, siempre, no hay uno que me deje indiferente.
Es cierto, el tiempo nos moldea siempre también. Pero el verano tiene esa facultad de ser determinante, de dejar huella impresa, de impregnarte. Trae consigo ese aroma cálido, original y fresco que te anima a reinventarte.
Sé que sin ellos sería más pobre, más fría y sobretodo menos libre.
Prometo conservar un frasco con la esencia del verano, aunque éste se contamine por el aire gris de lo cotidiano.

PD: Pobre rutina, siempre criticándola. Si nos pasasen cosas importantes todos los días no nos daría tiempo a asimilarlas. La rutina llega a ser hasta necesaria.

martes, 22 de octubre de 2013

Simplezas

Solemos decir que las cosas son como una moneda porque tienen doble cara. No hay nada dicotómico en esta vida.
Todo es como esas figuras geométricas que nos enseñaban en dibujo técnico y tenían infinitas caras. Nunca conseguías verlas todas de una misma sentada, desde una misma perspectiva. Para mí era imposible visualizarlas en mi mente, y mucho más montarlas, paso a paso.
Las personas, situaciones, vicios, lugares, experiencias, relaciones, no tienen dos lados como la moneda, esos son sólo los dos extremos de un gradiente.
Nada es únicamente malo, y sobretodo, nada es exclusivamente bueno. 

lunes, 14 de octubre de 2013

Secuencia de atardeceres

De vez en cuando escribo, y algunas veces, sobre ti. Y algunas veces sobre otros. Y otras sobre nada. Superar algo no significa dejar de escribirle. Que una situación no suceda en tu vida, ni si quiera la sientas, tampoco significa no escribirla. El mundo de la escritura es tan amplio y real como inexistente y ficticio.
Por qué no escribirte otra vez si para mí nuestro momento fue poético. Aunque se alargase, aunque terminase, aunque el fin no me gustase. Tú eres poético.

Todos deberíais saber que su piel estaba ligeramente bronceada, sus ojos eran cristalinos como el mar al medio día, su cabello arena dorada y de él pendía una piedra color ámbar. Él era el sol.
Y ella. Su piel era como la arena en la noche, sus ojos eran profundos, sus cabellos acantilados y de su cuello colgaba una piedra color azabache. Ella era la luna.
Nos conocimos en un atardecer, y hasta que te fuiste, todos los pasamos juntos.
Ya sabéis dónde se metían cuando el cielo era de nadie, tras la puesta.

Después, la luz del sol dejó de calentar la sangre de la luna y se volvió tibia.

No la volvieron a eclipsar. 

Telas de parches vs Telas lisas

No somos quién para decidir si los actos o decisiones del resto son "lo mejor" o "bueno" para ellos, ni si quiera en lo que a nosotros mismos se refiere. Por eso, a veces veo tan necesaria la figura de Dios. No la de un Dios doctrinario con pautas rígidas a partir del cual dirigir tu vida, sino un Dios al que rezar para sentir que es quien la lleva. Aunque realmente seamos nosotros, al menos no lo creeremos y no caeremos en tomar nuestras propias determinaciones desde distintas fuentes, formando telas de parches. Terminaríamos obrando desde solo una fuente que parece ser pura, profunda, detenida, dinámica, conocida, interior y en cierto modo universal.

"Pero mi propia experiencia me ha convencido de que, dejando a un lado tales terrores e imaginaciones, el sentimiento religioso tiende a desarrollarse a medida que la imaginación y los sentidos son menos excitables, entonces nuestra razón halla menos obstáculos en su camino, se ve menos ofuscada por las lágrimas, los deseos y las distracciones en que solía entretenerse. Ése es el momento en que Dios emerge como detrás de una nube y nuestra alma siente, ve, se vuelve natural e inevitablemente hacia el manantial de toda luz, porque ahora que todo lo que daba al mundo de las sensaciones su vida y su encanto ha empezado a alejarse de nosotros, ahora que la existencia fenoménica ha dejado de apoyarse en impresiones interiores o exteriores, sentimos la necesidad de apoyarnos en algo permanente, en algo que nunca puede fallarnos, en una realidad, en una verdad absoluta e imperecedera. Sí, inevitablemente nos volvemos hacia Dios. Este sentimiento religioso es por naturaleza tan puro, tan delicioso para el alma que lo experimenta, que nos compensa de todas las demás pérdidas."
Un mundo feliz, Aldous Huxley

sábado, 14 de septiembre de 2013

Voto de silencio

Tengo algo que me oprime la garganta, que no me deja respirar. Serán todos los cigarrillos fumados, podría pensar. Pero las caladas inhaladas han sido por cada palabra que no ha valido la pena decir.
Cuando mi voz pueda resultar, aunque sea para causar contrariedad y no pasividad, volveré a hablar.
Cuando las palabras puedan cambiar, volverá a cobrar sentido la humanidad. 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Quiero ser rumiante

Vives experiencias y no te las crees, son como sueños. Como otras realidades o dimensiones difíciles de asimilar, asentar y aceptar.
Son tan sabrosas que cuesta saborearlas. Las has comido tan rápido y con tanta ansia que ni las notaste en tu boca. Ahora pesan en tu estómago, hasta te gustaría vomitarlas y dejarlas reposar en tu boca, aunque tengan el amargo sabor del pasado y la melancolía.