sábado, 21 de diciembre de 2013

Regalos

Cuando lo aparentemente absurdo es de lo más importante.

Llegué corriendo, huyendo, buscando quién sabe qué, a la cala que nos recomendó aquel chico el verano pasado. La cala a la que no habíamos ido con ellos, la cala en la que nos encontramos con los otros franceses que nos rechazaron.

Miré al mar desde el acantilado.
El mar de Zambujeira: grande, calmado, in
finito, precioso. Zambujeira: importante, significante, perdurable, maestra. Y repentinamente, recordé que todo muere. Mis ojos se llenaron de lágrimas y me invadió una sensación de agradecimiento. Dí las gracias, no sé a qué, no sé a quién. Por todo lo que tengo, todo lo que soy, todo lo que ha muerto y todo lo que morirá. Las gracias por mi vida, mi camino.

No había reparado en que el Ipod seguía sonando, entonces cambió de canción. Apareció una melodía sin letra, totalmente acorde al momento. Curiosa, me dispuse a mirar cuál era. En la pantalla apareció 'Choose your own adventure'.

martes, 17 de diciembre de 2013

De aquí y de allá

El drama, la tragedia, se me antoja como comedia.

Las bases fuertes en las que antes te apoyabas se desmoronan, porque en realidad eran débiles. Es algo que ocurre de una manera progresiva, pero pilla de sopetón, que no sorpresa. El gigante de la realidad me desborda y 'estoy' pequeña frente a él, él mismo me ha ido reduciendo. Maldices creer en las cosas porque éstas después se las arreglan para que no creas en ellas. Lo que actualmente me pesa son aspectos contra los que, en mis épocas de soñadora, quise pensar que podía hacer algo por cambiarlas. ¿Es esto crecer?
Ya no sé qué percepción aplicarle a la realidad para sentirme diferente frente a ella.

Más de una vez he pensado que hay dos tipos de persona, las que tienen miedo a algo que les hace sentirse mal e intentan aplazar el momento del enfrentamiento lo máximo posible y las que sólo quieren que llegue ya el desafío, aunque no le den a las cosas el tiempo que necesitan. Siempre he pertenecido al segundo grupo. Imaginando que el problema es un tiburón y yo estoy en una barca en el mar, primero vería su aleta e intuiría lo que no puedo ver. Sólo intuir, el miedo y otros factores ponen en duda si lo que realmente hay bajo el agua se trata de un tiburón o no, por muy evidente que sea. El animal va acechando y la tensión aumentando, y es en ese momento cuando lo que deseo es que ataque, para saber qué es, cómo me siento y qué puedo hacer en esa situación.

Si hay dos lugares en el mundo en los que me martirizaría vivir serían en la incertidumbre y en la apatía. No digo un tercero, que sería el miedo, porque es ya como un hogar. Al menos el miedo presenta una finalidad adaptativa, puede prevenir el sufrimiento.
¿Qué consigue la incertidumbre? Sin saber qué camino escoger, hacia dónde mirar, como un ciego, dando el paso a tientas, sobre suelo fangoso, inestable, a veces incluso irreal.

Tengo miedo de enorgullecer, sorprender, preocupar, mucho miedo de preocupar. Y tengo miedo de molestar, aburrir y asustar. Como se puede comprobar, no tengo miedo de escribir.

Ante todo decir que no tener fuerzas no significa no ser fuerte y que tener miedo no significa ser cobarde.

Lo peor son los despertares, es como un eterno retorno del enfrentamiento con la realidad.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Conversaciones que nunca existieron

Qué más da que lo que escriba no sea cierto, si pertenece a mi fantasía, pertenece a mi vida y sobretodo pertenece a mí.

Siempre señalar que todo parte de algo real. No creo que las cosas salgan de la nada. Dejando a un lado cuestiones meta
físicas, en lo más banal hay causas.En un acto hay una causa, en una palabra, en una idea o pensamiento hay una causa. No hablo de que en una casualidad haya una razón, puedes buscarla si quieres, no hablo de eso.

Lo que escribo tiene un 
fundamento y aunque me ponga muchas veces en una situación hipotética, puede ocurrir. Cuando ocurra podré leer lo que pasó en ese momento por mi cabeza y darme cuenta de hasta dónde afiné. Y si resulta que estaba equivocada, al menos habré sacado un texto de ello. En mis páginas se queda, esas palabras siempre dirán algo. Quizás sólo me lo digan a mí, o a las personas contadas que curiosean mi diario; y si está publicada a algún que otro desconocido, desde luego eso es lo que menos me importa. 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

When I talk

Cuando tienes esa necesidad de expresar las cosas en otro idioma para ponerte a una distancia de ellas. Para que no te quiebren la voz tus propias palabras solo por el hecho de salir de dentro de ti. Cuando tienes la excusa perfecta para no tener que explicar algo, puesto que no encuentras palabras para ello. Cuando otra lengua expresa mejor lo que sientes que la tuya propia. Que llega a gustarte porque no la comprendes del todo. Cuando desconocerla hace que existan silencios, y éstos digan más de ti que las palabras que podrías decir. Y cuando, ante todo y sobre todo, a pesar de ser una lengua distinta te permite comunicarte, entenderte con la otra persona, a veces, mejor que con una de tu mismo idioma.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Potestades

No Irene, ahora no es el momento de escribir. Pero cada vez que a Irene algo se le descontrola, ya sea para bien o para mal, el flujo de palabras posee sus manos.

Sí, me pregunto yo qué manía de analizarlo todo tiene el ser humano, qué manía de buscar siempre una razón de ser.
Cuántas veces habré deseado ser la escritora de mi propia historia, o que en sueños se me apareciese el escritor para explicarme por qué suceden las cosas. Está siempre ese azar o libre albedrío y nuestra incapacidad de omnipresencia en el resto de seres.

Únicamente eres un dios en el arte, y a veces ni siquiera eso, a veces te posee el arte a ti. Cuando se escribe una novela o un guión, cuando se hace una película o una obra de teatro, es el artista el que conoce las claves de la existencia de absolutamente todo. Solamente frente a una historia creada podemos tener la certeza de que todo ocurre por una razón. El creador, bajo la necesidad de dominancia, es el manipulador absoluto, la existencia de la obra no carece de sentido.

Y es que, ¿de qué eres verdaderamente dueño si no es de una historia creada por ti? De ahí más de un mentiroso, débil por naturaleza, abusando del poder de crear sólo por sentirse más poderoso.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Esta grabación se autodestruirá

Soy consciente desde hace mucho tiempo de que cuando estamos con nosotros mismos los pensamientos se desarrollan y fluyen libremente, sin encontrar límites, a no ser que los autoimpongas. Salir a pasear y advertir que la cadena de ideas va adoptando el ritmo de tus pasos. El problema aparece cuando se llega al destino y volvemos a integrarnos en la acción, haciendo olvidar lo que habíamos concluido anteriormente. Afinando esto, podría decir que nos quedamos con lo esencial, pero no con la manera de escribirlo mentalmente. Suena estúpido, ¿qué importará la forma? A veces más de lo que creemos.

Expresar en alto lo que va ocurriendo por nuestra cabeza hace que el río de pensamientos encuentre algunas piedras que le dificulten fluir. Quizás es porque cuando cavilamos no ponemos del todo en pie lo que surge. No le damos un significado a cada concepto ni un concepto a cada pensamiento.

El acto de comunicar, bien sea hablado o escrito, hace más reales nuestras sensaciones. Antes eran abstractas nebulosas inconmensurables, generales aunque las sintamos muy específicas. Este sentimiento de especificidad de los pensamientos a veces es realmente difícil de convertir en palabra.

Por eso, el lenguaje es jodidamente necesario a la vez que jodidamente limitador.